Puede resultar obvio indicar que uno es responsable de su conducta y sus sentimientos, pero no siempre es así. Estamos demasiado condicionados por nuestro alrededor, aquello que piensan los demás de nosotros. Y cuando se pasa por el duro trance de la enfermedad, tendemos a protegernos y aislarnos.
"Conócete a ti mismo" es una frase atribuida al filósofo Sócrates, cuyo aforismo hacía referencia a la inscripción del templo de Apolo en Delfos.
Más allá de la frase en sí, que considera el alma como un espejo donde poder mirarnos, deberíamos cuestionarnos continuamente:
¿Quién soy yo? ¿Cuáles son mis sentimientos? ¿Qué quiero hacer con mi vida?
Estas sencillas preguntas nos ponen en el punto de partida de un camino que empezamos a recorrer sabiendo que la solución están dentro de nosotros mismos. No podemos cambiar lo que nos sucede, pero si podemos cambiar nuestra actitud frente a ello.
Para poder llevar a cabo esta transformación personal, debemos aceptarnos tal y como somos, identificando nuestras capacidades y reconociendo nuestras limitaciones: Esto es el Autoconocimiento.
Pero no debemos quedarnos ahí, debemos Actuar. La solución está en nuestras manos y al actuar no debemos tener miedo a equivocarnos y a cometer errores. Nosotros decidimos como afrontar el resto de nuestra vida. Busquemos una motivación diaria y convirtamos las emociones negativas en positivas.
Te propongo un reto, para que lo repitas cada mañana durante un tiempo y compruebes si se ha producido algún cambio.
Sitúate frente al espejo y repite cada mañana:
¡Mejora tu vida!
¡No te quejes, afronta los problemas!
¡Actúa, haz que las cosas cambien!
¡Conviértete en protagonista de tu vida! ¡¡VÍVELA!!
Empecemos a dar pasos hacia una nueva vida, la que nos permita afrontar cada día el reto mas importante, VIVIR.
Frente al espejo o frente a los demás, hemos de tomar decisiones valientes, sin temor a equivocarnos, porque así y solo así, sabremos quienes somos. Nos conoceremos a nosotros mismos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario